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Cómo salir de deudas paso a paso: plan para recuperar el control de tu dinero

Tener deudas agobia, y no solo por el dinero. Hay una sensación constante de estar por detrás. Cada mes llegan las cuotas, abres la app del banco con cierto vértigo y a veces la respuesta más cómoda es no mirar. Si te ocurre, no eres una excepción ni una persona irresponsable: las deudas se acumulan por muchos motivos, desde un imprevisto a una bajada de ingresos o simplemente un periodo en el que los gastos superaron lo que entraba.

Cuando uno decide cómo salir de deudas, el impulso suele ser pagarlo todo cuanto antes. Pero el primer paso no es pagar más, sino saber exactamente qué debes, a quién, con qué condiciones y cuánto puedes destinar cada mes. Sin esa información, es fácil pagar de más una deuda barata mientras otra más cara sigue creciendo.

Tener deudas no significa que la situación sea irreversible. Tampoco hay soluciones mágicas: se trata de ordenar, decidir y mantener un plan. En este artículo verás cómo hacerlo paso a paso, con ejemplos ficticios y sin promesas de resultados rápidos.

Antes de empezar: ¿todas las deudas son iguales?

No. Aunque todas suponen una obligación de pago, difieren mucho en lo que cuestan y en las consecuencias de no pagarlas. Entender estas diferencias es clave para decidir por dónde empezar.

Los factores que marcan la diferencia

  • El interés. Es el precio que pagas por usar dinero prestado. Se suele expresar como TIN (tipo de interés nominal) o TAE (tasa anual equivalente), que incluye además determinados gastos y permite comparar mejor. Dos deudas del mismo importe pueden costar cifras muy distintas según su interés.
  • El plazo. Cuanto más largo, menor suele ser la cuota mensual, pero más intereses se pagan en total.
  • Si la cuota es fija o variable. Hay deudas con cuota constante y otras en las que la cuota depende del saldo o de un tipo de interés que puede cambiar.
  • Las comisiones y condiciones. Comisiones por amortización anticipada, por reclamación de impagos, recargos o intereses de demora. Están en tu contrato.
  • Si existe garantía. Una hipoteca está respaldada por una vivienda; un préstamo personal o una tarjeta, no. Eso influye en las consecuencias de un impago.

Tipos de deuda más habituales

Hipoteca. Suele ser la deuda de mayor importe y la de plazo más largo. Normalmente tiene intereses más bajos que otras deudas de consumo, pero su impago tiene consecuencias serias.

Préstamos personales o de consumo. Cuota fija, plazo definido e interés que depende del contrato. Conviene mirar la TAE y si permiten amortizar antes de tiempo.

Préstamo del coche. Similar a los anteriores, a veces con condiciones específicas ligadas al vehículo.

Tarjetas de crédito y pagos aplazados. Comprar con tarjeta y pagar después puede no costar nada si se liquida a fin de mes. Pero cuando se aplaza el pago y se van arrastrando saldos, los intereses suelen ser de los más altos, y el capital se reduce despacio.

Financiación de compras. Pagar un móvil, un electrodoméstico o un mueble a plazos. Algunas ofertas no tienen intereses; otras, sí. Hay que leer las condiciones.

Créditos rápidos o microcréditos. Suelen conceder dinero con poca burocracia, pero a menudo con un coste elevado. Merece la pena comprobar su coste real antes de compararlos con otras deudas.

Descubiertos en cuenta. Gastar más de lo que hay en la cuenta suele acarrear comisiones e intereses altos.

Deudas con particulares. Familia o amigos. Normalmente sin intereses, pero con un componente de confianza que también hay que cuidar.

Recibos o cuotas pendientes. Alquiler, comunidad, suministros o deudas con organismos públicos. Su impago puede tener consecuencias específicas.

Por eso la pregunta útil no es «cuánto debo en total», sino «qué me cuesta cada deuda y qué pasa si no la pago».

Paso 1: haz una radiografía completa de tus deudas

Este primer paso es el más incómodo, y también el más importante. Reúne todos los contratos, extractos y aplicaciones y anota, para cada deuda:

  • Acreedor: a quién debes el dinero.
  • Cantidad pendiente: cuánto te queda por pagar hoy, no el importe original.
  • Cuota mensual: cuánto pagas cada mes y en qué fecha.
  • Tipo de interés: TIN o TAE, según indique tu contrato o tu extracto.
  • Plazo restante: cuántos meses o años quedan, si hay un plazo definido.
  • Otras condiciones relevantes: comisión por amortización anticipada, recargos por retraso, si el tipo es fijo o variable, garantías o avales.

Si algún dato no lo encuentras, pídelo al acreedor o revisa el contrato. No lo dejes en blanco: precisamente la información que falta suele ser la más relevante.

Ejemplo ficticio de tabla:

DeudaPendienteCuota mensualInterés (TAE)Plazo restanteOtras condiciones
Tarjeta de crédito1.800 €70 €21 %Sin plazo fijoPago aplazado; cuota mínima
Préstamo personal5.000 €160 €10 %36 mesesPermite amortizar antes con comisión
Financiación de un electrodoméstico700 €58 €0 %12 mesesSin comisiones
Total7.500 €288 €

Con esta tabla ya puedes ver algo que quizá no habías visto: la deuda de menor importe no es la que más te cuesta, y la de mayor cuota no es la más cara.

Paso 2: calcula cuánto dinero puedes destinar realmente a pagar deudas

Para pagar deudas necesitas saber cuánto dinero libre te queda cada mes. La lógica es sencilla:

Ingresos netos − gastos necesarios − ahorro mínimo = dinero disponible para deudas

  • Ingresos netos: lo que llega a tu cuenta cada mes después de impuestos. Si varían, toma como referencia un mes flojo o una media prudente.
  • Gastos necesarios: vivienda, suministros, comida, transporte, seguros obligatorios, medicinas, gastos de las personas a tu cargo. No incluyas aquí ocio ni caprichos.
  • Ahorro mínimo: una cantidad pequeña pero constante para que cualquier imprevisto no acabe en nueva deuda (más adelante verás por qué).
  • Dinero disponible para deudas: lo que puedes destinar a cuotas y a pagos extra.

Ejemplo ficticio:

ConceptoImporte mensual
Ingresos netos1.600 €
Gastos necesarios1.000 €
Ahorro mínimo50 €
Dinero disponible para deudas550 €

Si las cuotas mínimas de sus deudas suman 400 €, quedarían 150 € para adelantar pagos. Ese dinero extra es el que marcará la velocidad del plan.

¿Y si tras hacer las cuentas ni siquiera llegan tus ingresos para cubrir las cuotas? Es una situación difícil, pero identificarla cuanto antes te da más margen para actuar. Más adelante verás qué opciones existen, como hablar con los acreedores o buscar asesoramiento profesional.

Paso 3: deja de aumentar tus deudas

Puedes tener un plan excelente, pero si mientras pagas sigues acumulando deuda nueva, será como vaciar una bañera con el grifo abierto. Este paso consiste en frenar el problema.

Identifica qué te hace endeudarte. ¿Son gastos puntuales que no habías previsto? ¿Gastos habituales que ya no cubre tu sueldo? ¿Compras impulsivas? La respuesta cambia lo que tienes que hacer.

Reduce la facilidad para endeudarte. Guarda la tarjeta de crédito fuera de tu cartera, elimina los datos de pago guardados en tiendas online, desactiva la opción de «pagar en cuotas» en las compras y evita los créditos rápidos.

No uses nuevas deudas para pagar gastos del día a día. Si necesitas la tarjeta para llegar a final de mes, la señal es que el presupuesto no cuadra y hay que ajustarlo, no que haya que pedir más.

Prepara un pequeño colchón. Muchas veces se acaba usando la tarjeta o pidiendo un préstamo por un imprevisto que se podía cubrir con un poco de dinero apartado.

Cuidado con «juntar» las deudas. Unificar varias deudas en una sola puede reducir la cuota mensual, pero también puede alargar el plazo y aumentar el coste total. Antes de plantearlo, compara el coste completo de lo que pagas ahora con el de la nueva opción: TAE, comisiones, plazo y cuánto pagarías en total.

Paso 4: elige una estrategia para pagar tus deudas

Con tus deudas ordenadas y tu capacidad de pago calculada, toca decidir en cuál concentrar el dinero extra. Hay dos métodos muy conocidos. En ambos, la base es la misma: sigues pagando la cuota mínima de todas las deudas y destinas el dinero extra a una sola.

Método bola de nieve

Cómo funciona.

  1. Ordena las deudas de menor a mayor cantidad pendiente.
  2. Paga la cuota mínima de todas.
  3. Destina todo el dinero extra a la deuda más pequeña.
  4. Cuando la liquides, suma su cuota a lo que pagas a la siguiente, y así sucesivamente.

Características.

  • Permite ver desaparecer deudas pronto, lo que para muchas personas es motivador.
  • Simplifica el seguimiento, porque reduces el número de acreedores.
  • Se centra en el tamaño de la deuda, no en su coste. Por eso, si la deuda más pequeña tiene un interés bajo, puede que acabes pagando más intereses en total que con otros criterios.

Método avalancha

Cómo funciona.

  1. Ordena las deudas de mayor a menor tipo de interés (mejor si comparas la TAE).
  2. Paga la cuota mínima de todas.
  3. Destina el dinero extra a la deuda con el interés más alto.
  4. Cuando la liquides, pasa su cuota a la siguiente de la lista.

Características.

  • Suele ser la forma de acumular menos intereses.
  • Puede que la primera deuda que atacas sea grande y tarde más en desaparecer, lo que a algunas personas les resulta desmotivador.
  • Requiere tener claros los intereses de cada deuda.

Cómo elegir entre uno y otro

Ninguno es mejor para todas las personas. Antes de decidir, puedes plantearte:

  • ¿Hay una gran diferencia entre los intereses de tus deudas? Si una cuesta mucho más que las demás, cobra más peso pensar en el coste.
  • ¿Necesitas ver resultados rápidos para mantener la motivación? En ese caso, empezar por las deudas más pequeñas puede ayudarte a no abandonar.
  • ¿Tienes alguna deuda a punto de terminar? Liquidarla puede liberar cuota sin esfuerzo adicional.
  • ¿Existen comisiones por amortizar antes de tiempo? Compruébalo en el contrato antes de decidir a qué deuda destinas el dinero extra.
  • ¿Qué consecuencias tiene el impago de cada deuda? Hay deudas cuyo impago puede acarrear consecuencias más serias que otras.

También puedes combinar criterios, por ejemplo atacando primero una deuda muy cara aunque no sea la más pequeña. Lo importante es que la elección sea consciente y que seas constante.

Y una regla que vale para cualquier método: no dejes de pagar las cuotas mínimas. Los impagos pueden generar recargos, intereses de demora y consecuencias en tu historial de crédito, además de complicar aún más tu situación.

Paso 5: busca formas de acelerar el proceso

Cuando el plan ya está en marcha, puedes buscar maneras de dedicar más dinero a la deuda. No se trata de sacrificarlo todo, sino de valorar qué opciones son viables para ti sin poner en riesgo lo esencial.

Reducir temporalmente algunos gastos. Revisa suscripciones, tarifas de móvil e internet, seguros y compras habituales. Recortes moderados y sostenibles suelen durar más que los extremos. Si un gasto te aporta mucho, quizá no compense eliminarlo.

Aumentar ingresos, si es posible. Puede ser pedir horas extra, vender objetos que ya no usas, aceptar un trabajo puntual o formarte para optar a un puesto mejor. No todo el mundo tiene esa posibilidad en todo momento, y tampoco hace falta forzarlo, pero es una palanca más.

Destinar ingresos extraordinarios a la deuda. Pagas extra, devoluciones de impuestos, regalos en metálico o cualquier ingreso imprevisto. Una opción es repartirlos: parte para reducir deuda y parte para tu colchón o para disfrutar, de modo que el plan sea sostenible.

Reutilizar las cuotas que vayas liberando. Cada vez que termines de pagar una deuda, no absorbas ese dinero en tu gasto habitual: dirígelo a la siguiente. Es lo que hace crecer el efecto de ambos métodos.

Todo esto ayuda, pero conviene ser realista: los ritmos dependen de tus deudas, tus ingresos y los imprevistos que surjan por el camino. Un plan lento pero constante es más fiable que uno muy exigente que se abandona.

¿Tiene sentido crear un fondo de emergencia mientras estás pagando deudas?

Puede parecer contradictorio apartar dinero cuando debes dinero. Pero pensarlo así deja de lado un riesgo importante: si no tienes ningún colchón, cualquier imprevisto acabará convirtiéndose en más deuda. Una avería, un gasto médico o una bajada de ingresos pueden obligarte a recurrir a la tarjeta o a un préstamo, y el plan vuelve al punto de partida.

Un fondo de emergencia no es un dinero para caprichos ni para compras previstas. Es una reserva para gastos inesperados y necesarios que evita que tengas que endeudarte cada vez que algo sale mal.

¿Cuánto debería tener? No existe una cantidad universal. Depende de:

  • Tus gastos esenciales mensuales.
  • La estabilidad de tus ingresos.
  • Si tienes personas a tu cargo.
  • Si cuentas con una red de apoyo familiar.
  • El tipo de imprevistos que sea razonable esperar en tu situación.

Algunas personas empiezan con un primer objetivo pequeño (por ejemplo, entre 300 y 1.000 €) y otras se marcan como meta el equivalente a un mes de gastos esenciales. Lo importante es que sea una cifra alcanzable que te dé un poco de margen.

Una forma habitual de equilibrarlo es destinar una parte del dinero disponible al colchón hasta llegar a ese primer objetivo y el resto a las deudas. Cuando ya tengas una base, puedes volcar más esfuerzo en pagar deuda y, más adelante, ampliar el fondo.

¿Se pueden negociar las deudas?

En determinadas situaciones, sí se pueden intentar cambios en las condiciones de una deuda, pero no es algo garantizado y depende del acreedor, del tipo de deuda y de tu situación.

Qué se puede intentar

  • Hablar antes de impagar. Si prevés que no vas a poder pagar una cuota, contactar con el acreedor cuanto antes suele dar más margen que esperar a acumular retrasos.
  • Pedir un cambio de condiciones. Por ejemplo, ampliar el plazo para bajar la cuota, un aplazamiento temporal o la eliminación de determinados recargos. Ten en cuenta que alargar el plazo suele suponer pagar más intereses en total.
  • Solicitar un calendario de pagos. En deudas con particulares o empresas, a veces se llega a acuerdos de pago fraccionado.
  • Dejarlo todo por escrito. Guarda copias de las comunicaciones y de cualquier acuerdo.

Aspectos legales y de asesoramiento

En España existen distintas vías y recursos para situaciones de sobreendeudamiento. Por ejemplo, hay mecanismos legales pensados para personas físicas que no pueden hacer frente a sus deudas, conocidos como segunda oportunidad, y los organismos públicos pueden ofrecer aplazamientos o fraccionamientos de determinadas deudas con ellos. Ahora bien, los requisitos, los plazos y los efectos de estos mecanismos han cambiado en los últimos años y pueden seguir cambiando, por lo que es necesario consultar la normativa vigente en fuentes oficiales, como el BOE, o con un profesional del derecho antes de tomar cualquier decisión.

Si estás valorando este camino, puedes acudir a la Oficina Municipal de Información al Consumidor (OMIC) de tu localidad, a asociaciones de consumidores, a los servicios sociales de tu ayuntamiento o a un abogado especializado.

Cuidado con las promesas fáciles

Desconfía de quien te asegure que puede cancelar tus deudas rápidamente, te pida dinero por adelantado sin explicarte con claridad qué va a hacer o te presione para que firmes algo sin leerlo. Antes de contratar a cualquier tercero, comprueba quién es, qué ofrece exactamente y qué cuesta.

Ejemplo práctico: una persona con varias deudas

Este es un ejemplo ficticio, con cifras inventadas para ilustrar cómo se puede organizar un plan.

Imagina una persona con unos ingresos netos de 1.900 € al mes. Tiene estas deudas:

DeudaPendienteCuota mínimaInterés (TAE)Condiciones
Tarjeta de crédito2.400 €90 €22 %Pago aplazado
Préstamo personal6.000 €180 €9 %Unos 39 meses restantes
Préstamo del coche4.500 €150 €7 %Unos 33 meses restantes
Financiación de un móvil600 €50 €0 %12 meses
Préstamo de un familiar500 €Sin cuota fija0 %Sin fecha acordada
Total14.000 €470 €

Calcular el dinero disponible

ConceptoImporte mensual
Ingresos netos1.900 €
Gastos necesarios (vivienda, suministros, comida, transporte, móvil)1.100 €
Ocio y otros gastos150 €
Ahorro mínimo para imprevistos50 €
Cuotas mínimas de las deudas470 €
Dinero extra disponible para deudas130 €

Elegir la estrategia

Esta persona decide aplicar el método avalancha porque la tarjeta tiene un interés muy superior al resto y le preocupa que siga generando intereses altos. Ordena sus deudas por TAE: tarjeta (22 %), préstamo personal (9 %), préstamo del coche (7 %) y, al final, la financiación del móvil y el préstamo del familiar, ambos sin intereses.

Antes de destinar dinero extra a los préstamos, revisa sus contratos para comprobar si hay comisión por amortización anticipada.

El plan mensual

DeudaPago mensual
Tarjeta de crédito90 € + 130 € extra = 220 €
Préstamo personal180 €
Préstamo del coche150 €
Financiación del móvil50 €
Préstamo del familiar0 € (acuerda un calendario cuando sea posible)
Total destinado a deudas600 €

Además, sigue apartando 50 € al mes para imprevistos.

Cómo evoluciona

Con estos supuestos, la tarjeta podría quedar liquidada en algo más de un año, siempre que no se generen nuevas compras a crédito ni cambien las condiciones. Cuando eso ocurra, los 220 € que iban a la tarjeta pasarán al préstamo personal, que pasará a recibir más dinero cada mes. Por su parte, al terminar la financiación del móvil, sus 50 € también se sumarán al siguiente pago.

Si surge un imprevisto, tendrá un pequeño colchón en lugar de recurrir a la tarjeta. Y si un mes el presupuesto se desajusta, podrá ajustar el plan y seguir, en lugar de abandonarlo.

Este ejemplo no es una previsión para nadie en concreto: en la vida real cambian los ingresos, los gastos y las condiciones. Sirve para mostrar cómo se ordena un plan, no para calcular plazos.

Errores frecuentes al intentar salir de deudas

  • Ignorar las deudas. Mirar hacia otro lado alivia a corto plazo, pero los intereses y los recargos siguen funcionando. Cuanto antes conozcas tu situación, más margen tendrás. Cómo evitarlo: dedica una tarde a hacer la radiografía completa.
  • Pagar sin conocer los intereses. Destinar el dinero extra a una deuda sin saber cuánto cuesta cada una puede hacerte pagar más de lo necesario. Cómo evitarlo: apunta la TAE de cada deuda y tenla a la vista.
  • Contraer nueva deuda para cubrir gastos habituales. Es la forma más rápida de que el plan no funcione. Cómo evitarlo: revisa el presupuesto para que los gastos habituales se cubran con tus ingresos, y crea un pequeño colchón.
  • Intentar eliminar todas las deudas de golpe sin un plan. Distribuir el dinero al azar o hacer un esfuerzo que no puedes mantener acaba en frustración. Cómo evitarlo: elige una estrategia y centra el dinero extra en una deuda cada vez.
  • No reservar nada para imprevistos. Sin colchón, un gasto inesperado te obliga a endeudarte otra vez. Cómo evitarlo: destina una pequeña cantidad al colchón desde el principio.
  • Desanimarse porque el progreso inicial parece pequeño. Al principio, la deuda baja despacio, sobre todo por los intereses. Es normal. Cómo evitarlo: apunta cada mes cuánto has reducido en total y celebra los hitos, como liquidar la primera deuda.
  • Firmar un nuevo préstamo para pagar otro sin comparar el coste total. Puede aliviar la cuota, pero encarecer la deuda. Cómo evitarlo: compara TAE, comisiones, plazo e importe total a devolver.
  • Esperar a que la situación se agrave antes de pedir ayuda. Hablar con el acreedor o buscar asesoramiento a tiempo suele abrir más opciones. Cómo evitarlo: actúa en cuanto detectes que no llegas a las cuotas.

Plan de 30 días para empezar a salir de deudas

Semana 1: conocer y ordenar todas las deudas

  • Reúne contratos, extractos y correos de todos tus acreedores.
  • Haz una tabla con acreedor, cantidad pendiente, cuota, interés, plazo y condiciones.
  • Anota las fechas de pago de cada cuota.
  • Señala las deudas que no conoces del todo y pide la información que falte.

Semana 2: revisar gastos y capacidad de pago

  • Calcula tus ingresos netos mensuales.
  • Repasa tus gastos de los últimos dos o tres meses y sepáralos en necesarios y prescindibles.
  • Calcula cuánto dinero te queda para deudas después de gastos necesarios y ahorro mínimo.
  • Identifica recortes razonables y posibles ingresos extra.

Semana 3: elegir y poner en marcha una estrategia

  • Decide entre bola de nieve, avalancha o una combinación, teniendo en cuenta tu situación.
  • Programa las cuotas mínimas de todas las deudas para que no se te pase ninguna.
  • Dirige el dinero extra a la deuda elegida.
  • Aplica las medidas para no generar nueva deuda: guardar la tarjeta, desactivar pagos aplazados, evitar créditos rápidos.

Semana 4: revisar resultados y establecer el siguiente objetivo

  • Comprueba cuánto has pagado y cuánto ha bajado el total pendiente.
  • Revisa qué gastos te han costado más controlar y ajusta el presupuesto.
  • Decide si mantienes la estrategia o la modificas.
  • Fija el siguiente objetivo: liquidar la primera deuda, alcanzar el primer hito del colchón o reducir un porcentaje del total.

Si al final del mes tienes tu situación clara, un plan en marcha y ninguna deuda nueva, has hecho lo más difícil: empezar.

¿Qué hacer después de pagar tus deudas?

Llegar a ese momento merece reconocimiento. Pero es también un punto delicado: si tu presupuesto vuelve a los mismos hábitos que antes, es fácil volver a endeudarse. Algunas ideas para dar el siguiente paso:

Mantén el hábito de pagar esa cuota. Cuando una deuda desaparece, el dinero que le dedicabas ya está «libre». En lugar de absorberlo en tu gasto diario, destínalo al ahorro. Ya estás acostumbrado a vivir sin ese dinero.

Consolida tu fondo de emergencia. Si durante el plan solo pudiste reunir un colchón pequeño, ahora puedes ampliarlo hasta una cantidad adaptada a tu situación.

Plantéate otros objetivos financieros. Una vez que tengas tus deudas controladas y un colchón razonable, puedes definir metas a medio y largo plazo según tus circunstancias.

Evita volver a los mismos patrones. Repasa qué te llevó a endeudarte y qué medidas te han funcionado, y mantenlas.

Preguntas frecuentes

¿Por dónde empiezo si tengo muchas deudas y no sé cuánto debo en total?

Por reunir la información. Recopila contratos, extractos y correos, y haz una lista con cada deuda, su importe pendiente, su cuota y su interés. Si te falta algún dato, pídelo al acreedor. Sin esa foto completa es difícil tomar buenas decisiones.

¿Es mejor el método bola de nieve o el método avalancha?

Depende de tu situación y de lo que necesites para mantener el plan. El método avalancha suele reducir más los intereses, y el método bola de nieve puede ayudarte a mantener la motivación al liquidar antes las deudas pequeñas. Puedes valorar la diferencia de intereses entre tus deudas, cómo te motivas y las condiciones de cada contrato.

¿Puedo salir de deudas si cobro poco?

Depende de la relación entre tus ingresos, tus gastos necesarios y el importe de tus deudas. Con márgenes muy estrechos, el avance puede ser más lento y puede requerir más tiempo, o valorar otras opciones como hablar con los acreedores o buscar asesoramiento. Lo primero es calcular cuánto dinero puedes destinar realmente cada mes.

¿Conviene unificar todas mis deudas en un solo préstamo?

Puede reducir la cuota mensual o simplificar los pagos, pero no siempre sale más barato. Si el plazo se alarga, pagarás más intereses en total, y pueden aparecer comisiones nuevas. Antes de decidir, compara el coste total actual con el de la nueva opción y revisa las condiciones con calma.

¿Qué hago si un mes no puedo pagar una cuota?

Lo aconsejable es no esperar a que el retraso crezca. Contacta cuanto antes con el acreedor para explicarle tu situación y consultar qué opciones existen. Los impagos pueden generar recargos, intereses de demora y otras consecuencias, así que cuanto antes actúes, más margen tendrás.

¿Cuánto tiempo se tarda en salir de deudas?

No hay un plazo válido para todo el mundo. Depende del total que debas, de los intereses, de tus ingresos, de cuánto puedas destinar cada mes y de los imprevistos que surjan. Lo más útil es calcular tu propio plan y revisarlo cada cierto tiempo.

Me reclaman una deuda, ¿qué debo hacer?

Mantén la calma y pide información por escrito: quién reclama, cuál es el origen de la deuda y cuál es el importe. Comprueba que la deuda es tuya y que las cantidades son correctas antes de pagar nada. Si tienes dudas, puedes consultar con la OMIC de tu localidad, con una asociación de consumidores o con un abogado.

¿Tengo que renunciar a todo el ocio mientras pago mis deudas?

No necesariamente. Un plan demasiado estricto suele ser difícil de mantener. Muchas personas reservan una cantidad pequeña para ocio y gastos personales para no abandonar a mitad de camino. Lo importante es que el presupuesto sea realista y que puedas sostenerlo en el tiempo.

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